© Yannick Le Gal
Evasión a todo color por la costa de Granito RosaDescubre sus espectaculares y poéticas formaciones rocosas
Idea de recorrido

Evasión a todo color por la costa de Granito Rosa

Desafiando las leyes del equilibrio, esculpidas durante milenios por el viento, las rocas de la costa de Granito Rosa confieren una estampa única.  ¿Te apetece imaginar qué evocan sus caprichosas formas?

Sugerencia para
3 días

DE UN VISTAZO

¡Qué espectáculo de la naturaleza! No te cansarás de contemplar las formas caprichosas de las rocas de la costa de Granito Rosa: la botella inclinada, el conejo, el sombrero de Napoleón… ¡Deja volar tu imaginación! En la costa, de Trégastel a Plougrescant, estos bloques graníticos con tonos rosados destacan sobre el fondo del mar azul. En la tierra, el granito también se impone. En particular, en Lannion, a orillas del Léguer, y en Tréguier, dos encantadoras ciudades que no te dejarán indiferente.

Del centro histórico de Lannion al estuario de Léguer

Deja las maletas y sal a descubrir el centro histórico de Lannion, un laberinto de callejones y callejuelas empedradas, con magníficas casas de entramado de madera o de pizarra, testigos del pasado medieval y de la riqueza de la ciudad en el Renacimiento. En la plaza Général-Leclerc, la Maison aux Chapeliers, totalmente recubierta de pizarra, y la casa anexa, llena de detalles decorativos, ¡son de postal!

Para una panorámica incomparable de la ciudad, ve a la iglesia de Brélévenez y sube los 142 escalones de granito de su escalera bordeada por encantadoras casitas y  floridas hortensias. ¡Un barrio donde se respira la Bretaña auténtica!

Y, para terminar bien el día, escápate a Le Yaudet, una preciosa aldea del municipio de Ploulec’h con vistas al estuario de Léguer… ¡Un paisaje de ensueño!

  • Prontito por la mañana, acércate al mercado que, desde hace ya 100 años, ofrece deliciosos productos frescos de la tierra y del mar.
  • A pocos kilómetros del centro de Lannion, el castillo de Tonquédec, encaramado sobre un promontorio rocoso, ofrece impresionantes vistas del valle de Léguer.

Paseo en rosa, de Trégastel al archipiélago de Sept-Îles

Por la mañana, ve la vida en (granito) rosa… Un agradable paseo te espera desde la playa de Coz-Pors, en Trégastel. Ve primero a la isla Renote, donde empiezan a avistarse las primeras rocas con formas fantásticas de esta costa bretona.

Sigue el sendero a lo largo de la bahía de Sainte-Anne, la playa de Tourony, el castillo de Costaerez… hasta llegar a Ploumanac’h, antiguo pueblo de pescadores. ¡Aquí, los bloques de granito y la torre cuadrada del faro de Men Ruz son de un rosa resplandeciente!

Después de una merecida crepe, por la tarde, pon rumbo a Sept-Îles, la mayor reserva de aves marinas de Francia, reino de alcatraces (de finales de enero a octubre) y frailecillos (de principios de abril a mediados de julio). ¡Emociones garantizadas!   

  • Puedes ir a Sept-Îles a bordo de un velero tradicional: el Sant C’hireg o el Ar Jentilez.
  • ¿Quieres saber más sobre las aves marinas? Participa en una de las actividades propuestas en temporada por el centro ornitológico LPO de L’île Grande. En particular, en el archipiélago de Sept-Îles.

La naturaleza extraordinaria de Plougrescant y del surco de Talbert

¡Prepárate para vivir un día inolvidable en plena naturaleza! Primero, ve a Plougrescant, al este de la costa de Granito Rosa. Cruza esta agreste península, en medio de un fabuloso paisaje de rocas y de arrecifes, hasta la punta del castillo. Disfruta observando las caprichosas formas del granito rosa. Sigue hasta Castel Meur y su casa enclavada entre dos imponentes rocas.

Para para comer en Tréguier. A lo largo de un circuito de 2 km podrás apreciar las curiosidades de esta pintoresca ciudad, capital histórica del Trégor. Por ejemplo, su catedral, que alberga la tumba de Saint-Yves, patrón de los bretones.

Por último, descubre otra curiosidad, esta vez geológica: el surco de Talbert, un largo cordón de arena y guijarros que se adentra casi 3 kilómetros en el mar. ¡Impresionante!

  • Déjate seducir por la belleza salvaje de la costa de los Juncos, un paraíso salpicado por pequeños islotes, calas y playas de arena blanca.
  • En Tréguier y alrededores encontrarás muchos productores con un savoir-faire excepcional. Prueba, por ejemplo, la cerveza Philomenn, de la cervecería Toukenn.

Nos gusta

  • Pasear por el encantador barrio de La Clarté, entre Ploumanac’h y Perros-Guirec y disfrutar de la magnífica panorámica de la costa y del archipiélago de Sept-Îles.
  • Ver el mar romper entre dos enormes bloques de granito de Castel Meur, en Plougrescant, y sentirse pequeño frente a la inmensidad de la naturaleza.

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