© Alexandre Lamoureux
Bénodet y Sainte‑Marine Un pequeño puerto escondido entre pinos
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Bénodet y Sainte‑Marine

¡Bienvenido a Bigouden! Antes de desembocar en el Atlántico, el río Odet se desliza alegremente por Bénodet y el puerto de Sainte-Marine. Entre árboles y flores asoma este pueblo mágico y un poco más al oeste, despunta la isla Tudy con sus estrechas callejuelas, sus típicas casitas bajas de espaldas al mar y su playa de 3 km que hacen de esta localidad un lugar muy acogedor.

Un pequeño puerto escondido entre pinos

Una casa rosa…

En temporada alta, puedes abordar el transbordador para peatones y bicicletas en Bénodet y hacer escala en Sainte-Marine. Este seductor puerto pesquero y deportivo se acurruca entre los brazos del mar y el estuario, entre calas rocosas y ramilletes de pinos. Una pequeña capilla y un refugio para navegantes con su fachada pintada de rosa son el símbolo de este encantador lugar en el que las terrazas a orillas del agua invitan a realizar una pausa, lejos de las aglomeraciones estivales de Bénodet. La rue du Phare indica el camino que conduce a la punta de Combrit, desde donde disfrutaremos de una bella vista del mar.

Ayer, una isla; hoy, una península

Tras llegar al puesto de vigilancia y siguiendo el sendero que bordea la larga playa divisamos la isla Tudy. ¡Sin hacer ninguna travesía! Aquí, San Tudy, también llamado Tugdual, fundó su primera ermita en el siglo V, para luego erigir un monasterio en Loctudy. Por entonces, la isla no estaba unida al continente. Durante las tempestades, el pueblo se cubría de arena y agua salada. En el siglo XIX, la isla Tudy se protegió y se convirtió en península gracias a una calzada acondicionada sobre el dique lo que atrajo a bretones adinerados y artistas parisinos.

Callejuelas estrechas y casas blancas

Podemos llegar a Loctudy por el sendero costero o bien con el transbordador que llega a su puerto. Disfrutarás deambulando por las estrechas callejuelas y descubriendo sus pequeñas casas rodeadas de murallas. Desde la playa, tendrás la mejor vista. Después de visitar el pueblo, los niños podrán iniciarse en el manejo del catamarán o en el windsurf en su playa de arena fina.

¿Lo sabías?

¡Cofias de más 30 centímetros!

La cofia bigoudèn es un símbolo de Bretaña en si misma. ¿Pero sabías que se tarda más de media hora en ponerse la cofia almidonada? Desde 1880 hasta la década de 1950, en que desapareció, esta cofia no paró de crecer llegando a alcanzar los 32 centímetros. Hoy envía se lleva durante las fiestas populares.

Web Oficial de Turismo de Bretaña
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