© Alaska Brocante
Anticuarios diferentes a los demás4 anticuarios especiales donde rebuscar, chafardear, saborear y disfrutar en Bretaña

Anticuarios diferentes a los demás

Visitar un anticuario es como subir al ático de una casa familiar: un viaje a un lugar donde los objetos hablan y los muebles cuentan historias. Si buscas lugares únicos, forjados por la personalidad de su dueño, visita los anticuarios que te presentamos a continuación y donde podrás rebuscar objetos antiguos, saborear un refresco o una delicia gastronómica y dejarte sorprender con una decoración original. ¡Visita obligada para hedonistas curiosos!

Ambiente del siglo XX entre antigüedades y delicias gastronómicas

Alaska Brocante, 14 rue Dupont des Loges (Rennes)

Antiguo concesionario Peugeot de principios del siglo XX, techos altos adornados con molduras y cabezas de león estucadas, suelo de terrazo Odorico… una decoración atípica y encantadora para un restaurante-anticuario regentado por tres amigos de toda la vida. En este espacio dedicado a los muebles y objetos del siglo XX, puedes encontrar a un precio fantástico la encimera de formica que alegrará tu cocina, la lámpara art déco para crear un ambiente especial en tu salón o un objeto emblemático de un célebre diseñador. Por no hablar del delicioso aroma de los pasteles y las especialidades caseras elaborados por Emilie… ¡imposible no sucumbir a la tentación! Lugar de vida, encuentro y convivencia, Alaska Brocante organiza también conciertos, exposiciones, conferencias, talleres y fiestas privadas. ¡Si pruebas, repetirás!

 

Alaska Brocante


A cada cual su magdalena de Proust

Un air de famille, 5 Place Alexandre Jéhanin (Bécherel)

Nada más entrar te sumerges en una atmósfera llena de historia, recuerdos y contrastes. Espíritu de los años 50, decoración con imitación mármol, tarros de golosinas y soportes para piruletas… ¡un dulce regreso a la infancia! A los más pequeños les encantará la sección de libros infantiles de los años 70/80 y los preadolescentes se pelearán por los viejos vasos de mostaza decorados con héroes de cómics. De su vida anterior como maître de hotel en establecimientos de prestigio, Stéphane ha conservado su pasión por las vajillas bonitas. Podrás encontrar platos de loza de inspiración popular o un servicio en porcelana de Limoges, preciosos vasos antiguos y cuberterías, así como baratijas y muebles pequeños. Y, si te entra el hambre, podrás deleitar tus papilas con una porción de far bretón, crumble de moras o tarta casera de nueces y una deliciosa taza de té. Si quieres prolongar tu estancia, prueba una de las 5 habitaciones propuestas por Stéphane en el Logis de la Filanderie.

Un air de famille


En busca del conejo blanco

Le domaine des papeteries, 2 allée des frères Vallée (Belle-île-en-terre)

Imagina una antigua papelería, una mansión con contraventanas grises en medio de un valle, el canto de los pájaros, el susurro de las hojas y el murmullo del Léguer… ¿Dormirás en la habitación Secreta o en la suite de Lady Mond? ¿Te has enamorado del tocador rococó o de los marcos de la escalera? Verás que resulta imposible resistirse… Aquí se vende todo, desde el cabecero que mece los sueños hasta la taza del desayuno, pero siempre bajo el signo del humor, la fantasía y lo inesperado. Los más fanáticos se embarcarán en la búsqueda de colecciones a lo largo y ancho del recinto, que alberga no pocos tesoros… En el primer piso, hay una sala dedicada a los tejidos, otra a la joyería y una tercera a las lámparas. En el segundo piso, marcos, cajas y muebles pequeños. Y, si lo tuyo es la cristalería, ve al trastero. La vajilla se expone en el gallinero.

Atención: para poder visitar el anticuario hay que alojarse en el establecimiento.

Domaine des papeteries


El rincón de los poetas

Le Ch’ty Coz, 1 place de l’école (Bulat-Pestivien)

Le Ch’ty Coz es un poco el alma del pueblo. Un lugar donde disfrutar de una cerveza, comprar un tarro de miel ecológica local y, por supuesto, ¡prendarse de un objeto único e insólito! En el patio, contra un muro de piedras algo torcidas, una colección de regaderas y grandes barreños de zinc. En el primer piso, encima del bar o en el desván, una pila de viejas maletas de piel junto a muebles artesanales, una colección de juguetes antiguos o tarros medicinales. A Emmanuelle le encanta jugar con los colores, crear distintos ambientes, entablar diálogos entre los objetos, mezclar materiales y épocas. Cada uno de sus hallazgos cuenta una historia, revela un flechazo. Conócelos, deja volar tu imaginación y ¡seguro que uno de ellos te estará esperando!

Le Ch’ty Coz

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