© Ronan Gladu
El golfo de Morbihan Un pequeño mar interior lleno de magia

El golfo de Morbihan

«Mor-bihan» significa en bretón ‘pequeño mar’. Realmente no sabemos si aquí, el océano cubrió el campo o si el campo invadió el mar. El golfo de Morbihan es la perla del sur de Bretaña con sus luces resplandecientes, sus múltiples islas e islotes, sus bonitas casas al borde del mar…

Una de las bahías más hermosas del mundo

Alrededor de las famosísimas islas de Moines y de Arz, a las que podrás acceder con los barqueros de Vannes y de Port-Blanc, unos cuarenta islotes salpican este territorio único: Boëdic, los Logoden, Irus, Ilur, La Jument, Gavrinis, Radenec… El golfo de Morbihan tiene una extensión de cuarenta kilómetros cuadrados entre Vannes y Auray al norte, y Arzon y Sarzeau al sur. Aquí, cada rincón, cada lengua de granito que se adentra en el mar es un regalo para los sentidos y un paraíso de luces cambiantes para los fotógrafos. En ninguna otra parte, podrás encontrar tal variedad de tonos verdes y azules. Déjate cautivar por el encanto de estas tierras donde podrás disfrutar de la reserva ornitológica de las marismas de Séné a la península de Rhuys, los meandros del río de Auray a su desembocadura al océano en Port Navalo o el megalito de Gavrinis a La Jument, donde se agita una de las corrientes de marea europea más potente. Admira el trabajo de los ostricultores y la multitud de pequeños puertos y fondeaderos donde se mecen los veleros tradicionales, los sinagots y los guépards. Todos los paisajes, de Conleau a Arradon, de la punta de Kerners a la de Bernon y de Port Navalo a Locmariaquer, son inolvidables.

¡Visita las islas!

El GR® 34, que conecta Auray con Vannes por la costa, es ideal para descubrir la playa, visitar los pintorescos puertos de Bono, de Arradon y de Conleau, y contemplar la increíble fusión tierra y mar. Un centenar de kilómetros de senderos señalizados recorre el golfo de Morbihan. Muchas islas pueden ser la perfecta excusa para hacer una ruta de una jornada completa, como la isla de Moines, la isla de Arz, más salvaje e incluso la isla Berder a la que podrás acceder a pie con marea baja. Todas las actividades náuticas son protagonistas en este lugar pudiendo navegar en un espejo de aguas protegidas en la bahía de Kergonan, en un velero ligero o tradicional, en kayak y hasta podiendo descubrir las islas en bici o en bicicleta de montaña. Si tomas la vía verde «Litoral» en la península de Rhuys, disfrutarás de excursiones inolvidables por las salinas o a orillas del mar. Su relieve poco pronunciado permitirá  realizar sin problemas la ruta a los menos entrenados.

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