© Yvon Boelle
Paseos por la bahía del Mont‑Saint‑Michel Grandes espacios marcados por una silueta mítica

Paseos por la bahía del Mont‑Saint‑Michel

En los confines de Bretaña y de Normandía, descubrirás una inmensa bahía tan famosa como deslumbrante. El cielo, la arena, el mar, los pastizales salinos, los pólderes y, por supuesto, el Mont-Saint-Michel comparten un horizonte infinito. No es para nada sorprendente que esta bahía forme parte del patrimonio mundial de la UNESCO.

Las mayores mareas de Europa

La bahía del Mont-Saint-Michel se extiende, entre Cancale y Granville, sobre una superficie aproximada de 500 km2 y ofrece, entre tierra y mar, una gran diversidad de entornos naturales. Los pastizales salinos cubiertos de una vegetación herbácea y espesa, e invadidos asiduamente por el mar, son el deleite de las ovejas que pacen con total serenidad. Otra característica destacada de la bahía son los pólderes, tierras ganadas al mar, en las que se construyeron diques de protección destinadas al cultivo de verduras. La amplitud de las mareas y el carácter cambiante de los paisajes y de las luces te sorprenderán. No puedes perderte el Mont-Saint-Michel y su abadía, joya arquitectónica que parece salida de un cuento de hadas. El litoral con sus largas playas se vuelve más salvaje y abrupto entre Cancale y la punta del Grouin. Te sentirás como si pasearas por el sur de Francia gracias a sus pinos piñoneros y su mar esmeralda. Justo enfrente de la punta del Grouin, la isla des Landes constituye una reserva ornitológica y botánica sorprendente. ¡No te olvides de los prismáticos!

¡Empieza el espectáculo!

No puedes negar que, al pasear por semejante entorno, tocarás el cielo con las manos. ¿Te apetece cruzar la bahía a pie? ¡Prepárate porque quedarás deslumbrado! Al ser los paisajes muy llanos, no perderás nunca de vista el Mont. No te aventures solo por la bahía, contrata un guía profesional, porque según el dicho popular, las mareas en el Mont-Saint-Michel suben «a la velocidad de un caballo al galope». Podrás comprobar este dicho gracias a un paseo a caballo por la bahía. Si eres aficionado a la vela, zarpando desde Cancale quizá tengas la suerte de observar alguno de los grandes delfines que transitan por la bahía. Y si practicas deportes de deslizamiento o el carrovelismo, disfrutarás de un punto de vista inmejorable sobre este entorno excepcional. Otra forma de descubrir la bahía es recorrerla en bici gracias al itinerario europeo «Le Tour de Manche» que une el Mont-Saint-Michel con Saint-Malo ofreciéndote pequeñas rutas tranquilas o la vía verde que bordea las salinas de la bahía. Además, gracias a los senderos en torno a Dol-de-Bretagne, podrás descubrir los diferentes paisajes de la región.

Web Oficial de Turismo de Bretaña