© Alexandre Lamoureux
Senderismo en la península de Crozon Una belleza deslumbrante y salvaje.

Senderismo en la península de Crozon

La península de Crozon, tierra de contrastes, ofrece a todos los senderistas un marco idílico con promontorios naturales, cabos escarpados, aguas turquesas… En tierra firme o en el mar, disfruta de una bocanada de aire puro.

Fuerza y calma

¿Puedes imaginarte un mejor escenario que el corazón del Parque Natural Regional de Armórica y del Parque Natural Marino de Iroise? Si hay algo que aquí llama la atención es la fuerza de los contrastes. En los espacios azotados por los vientos, donde impresionantes acantilados caen en picado sobre el mar, sentirás la potencia de los elementos y cargarás tus pulmones con el revitalizante aire marino. En los parajes protegidos del viento el entorno es muy diferente con pinos, brezales y calas de aguas transparentes que te harán pensar que estás en el sur. Si te apasiona la geología, en la Casa de los Minerales, descubrirás el medio ambiente de Crozon. ¡No olvides visitar el bonito puerto de Camaret y los antiguos pueblos de pescadores restaurados! Kéravel, Kerroux, Kergonan y sus encantadoras casas de piedra con postigos azules son auténticas postales. Por último, en la ensenada de Brest, visita la abadía de Landevennec. Cuando te vayas de aquí, lo harás mucho más relajado.

Un balcón al mar

A lo largo de los senderos, como el escarpado GR 34, descubrirás los diferentes entornos de Crozon. Desde el cabo de la Cabra, disfrutarás de una vista al mar de 180°. A tu izquierda, tendrás la bahía de Douarnenez; a tu derecha, las islas de Molène y Ouessant; y frente a ti, las puntas del Van y del Raz, así como la isla de Sein. ¡No sabrás por dónde empezar! Otro lugar con vistas panorámicas que no puedes dejar pasar es la punta de Pen-Hir que presenta una sucesión de rocas llamadas el «Tas de pois» al pie del acantilado. Enfrente, del lado sur, la punta de Dinan parece ser una fortaleza, y su arco natural hace las veces de puente levadizo.  Si eres un fanático de la bicicleta de montaña, los fuertes desniveles de la colina Ménez-Hom de 330 m no te dejarán indiferente. ¿Y si te zambulles en el agua? Sumérgete en las numerosas calas de la península de Crozon y disfruta de un refrescante baño.

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