© Lac de Guerlédan | Simon Bourcier
Recorriendo el interior de la BretañaUna escapada en bicicleta de Saint-Brieuc a Morlaix
Idea de estancia

Recorriendo el interior de la Bretaña

¡Di adiós a la rutina y escápate en bici al pulmón verde de Bretaña! Entre agua, valles y bosques, respira aire puro y disfruta de paisajes maravillosos: ¡evádete y recarga pilas!

Sugerencia para
5 días
Nivel: intermedio
220 km

De un vistazo

De Saint-Brieuc a Morlaix, descubre a través de los senderos campestres de Côtes d’Armor otra estampa de Bretaña: la del interior. Una Bretaña verde y boscosa, con grandes lagos y frondosos bosques. De pueblos a castillos a través de los canales, disfruta de la naturaleza y la aventura en Argoat.

Descubre Moncontour

día 1 – Saint-Brieuc > Lac de Bosméléac (45 km + 20 km si I/V Moncontour)

Con los prismáticos en la mochila y ganas de disfrutar, sal temprano por la reserva natural de la bahía de Saint-Brieuc, un lugar único de observación de aves en Bretaña. Luego, ve al pueblo de Quessoy o de Hénon para comprar lo necesario para comer. Puedes tomar un desvío y llegar a Moncontour por un recorrido balizado de 20 km ida/vuelta. Rodeada por imponentes murallas del siglo XIII y serpenteada por callejuelas empedradas, la ciudad medieval encaramada en lo alto de una roca es uno de los pueblo bretones más encantadores.
De vuelta al itinerario principal, llegarás al lago de Bosméléac tras un agradable paseo por paisajes ondulados. Con una extensión de más de 4 km, este embalse sinuoso es un lugar muy popular para practicar diferentes deportes acuáticos y para la pesca. Aprovecha la tranquilidad del lugar para recargar pilas en el camping.

  • En Quessoy, la asociación «Air Nature Ballon» hace volar sus globos aerostáticos sobre el parque del castillo de Bogard.
  • Cada dos años, en agosto, Moncontour se engalana con los colores de sus fiestas medievales.

La región de las telas

día 2 – Lac de Bosméléac > Lac de Guerlédan (47 km)

Vuelve a subirte al sillín para recorrer el apacible arroyo de Hilvern, que te conducirá entre bosques y pastos hasta los pueblos de Quillio y Saint-Thélo. Durante el reinado de Luis XIV, la región fue el centro comercial de fabricación de telas de lino, cuya calidad y delicadeza eran reconocidas en todo el mundo. Antes de proseguir tu ruta en bici, tómate el tiempo de pasear por las bonitas callejuelas para apreciar la arquitectura de las ricas mansiones de los comerciantes. Acondicionada como vía verde, esta obra hidráulica suministraba agua al canal Nantes-Brest en el siglo XIX. Rodeado de altos hayedos y castaños, el tranquilo itinerario serpentea la ladera por encima del Oust.
Tras la comida, llegarás a orillas del lago de Guerlédan, un magnífico embalse, formado por la construcción de una presa hidroeléctrica, anidado en el vasto macizo boscoso de Quénécan.

  • La Maison des toiles de Saint-Thélo nos transporta a la edad de oro del lino en Bretaña a través de exposiciones, animaciones, juegos, etc.
  • ¡Un auténtico paraíso para los amantes del turismo verde! Aprovecha sus playas y centros de actividades náuticas para explorar el lago en kayak, velero, hidropedal o esquí náutico.

Por el canal Nantes-Brest

día 3 – Lac de Guerlédan > Carhaix (57 km)

Antes de llegar al canal Nantes-Brest, haz un alto en el camino para visitar la abadía de Bon-Repos. Dispuesta a orillas del Blavet, la abadía cisterciense dibuja su orgullosa silueta en un idílico entorno boscoso. A 2 km de distancia, la aldea de Forges-des-Salles, una de las herrerías más antiguas de Bretaña, nos permite descubrir el patrimonio industrial y la vida cotidiana de los altos hornos del siglo XIX. Haz una pausa para almorzar en Gouarec, un bonito pueblo con casas de pizarra.
Siguiendo el camino de sirga, puedes parar en la doble esclusa de Coat Natous para admirar la preciosa capilla de Notre-Dame-de-la-Pitié. Luego, descubre la «gran trinchera» de Glomel, excavada por convictos, y las quince esclusas que marcan un sorprendente itinerario de 4 km entre Saint-Péran y la Pie. Carhaix tampoco queda lejos.

  • En la abadía de Bon-Repos podrás disfrutar de exposiciones que destacan el patrimonio y la creación plástica contemporánea.
  • En Glomel, la reserva natural de las landas de Lan Bern y las marismas de Magoar-Penvern son el refugio de múltiples especies vegetales y animales, como la nutria.

El territorio de formaciones rocosas

día 4 – Carhaix > Huelgoat (23 km)

Pasea por Carhaix antes de retomar la ruta. Conocida por su festival de «Vieilles Charrues», la ciudad tiene además un acueducto galorromano y un centro de interpretación arqueológica de la antigua ciudad, Vorgium. Deja el casco de realidad virtual y pon rumbo a Huelgoat. Situada a orillas de un gran embalse, la ciudad está rodeada por un bosque legendario. Piérdete durante unas horas por este lugar mágico, habitado por korrigans y gigantes que dan vida a unas sorprendentes formaciones rocosas con nombres de lo más misteriosos: el abismo del diablo, el estanque de las hadas, la roca temblorosa…

  • La «École des Filles de Huelgoat» organiza cada verano reuniones literarias, artísticas y científicas.
  • En julio, el festival de «Vieilles Charrues» recibe a unos 280 000 asistentes durante cuatro días.

A lo largo de la antigua vía férrea

día 5 – Huelgoat > Morlaix (48 km)

Antes de dejar Huelgoat, no olvides preparar un picnic para tu viaje hasta Morlaix, pues no encontrarás por el camino ningún punto de avituallamiento. Pedalea a tu ritmo en plena naturaleza hasta el claustro de Saint-Thégonnec, a 3 km de la vía verde. Visita el Museo del Lobo, único en Francia, y prosigue el sendero hacia al mar, con Morlaix como destino final. Esta ciudad de Arte e Historia alberga un museo y preciosas casas con voladizos, incluida la famosa Maison à Pondalez. Además de sus callejones adoquinados, Morlaix es conocida por su viaducto ferroviario con nueve arcos que unía Brest a París. ¡Y por tanto Saint-Brieuc en tren regional exprés para volver al punto de partida!

  • Visita obligada en este paseo por Morlaix: el circuito de los callejones. ¡4 km para disfrutar de las maravillas del centro histórico!
  • De paso, puedes aprovechar para ir a Plougonven y contemplar uno de los patrimonios locales más destacados: el recinto parroquial, ¡una joya arquitectónica de valía indiscutible!

Nos gusta

  • La diversidad de ambientes y paisajes entre ciudades medievales, formaciones rocosas graníticas y bosques legendarios.
  • La presencia del agua en todas sus formas: lagos, ríos, canales…

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Web Oficial de Turismo de Bretaña
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