Logonna-Daoulas - La Paillote, grève du YelenLogonna-Daoulas - La Paillote, grève du Yelen
©Logonna-Daoulas - La Paillote, grève du Yelen|Alexandre Lamoureux

4 escapadas insólitas en Bretaña

¿Y si Bretaña fuera el destino de tu próximo cambio de aires? Hemos sonsacado a los bretones sus parajes preferidos y pequeños secretos para soplarte cuatro lugares en los que seguramente nunca habrías pensado. Cuatro destinos para un fin de semana ideal con lugares atractivos, perlas culturales, salidas a la naturaleza y veladas insólitas. ¡Lánzate! ¿A qué esperas?

De un vistazo

1. Naturaleza y cultura muy cerca de Rennes

El Château des Pères, en Piré-Chancé

Un sorprendente hotel spa de lujo en forma de árbol encantado de abrirte sus ramas por una noche… Una exposición de obras de arte contemporáneo a cielo abierto, en medio de un enorme parque arbolado; un cursillo de escultura o de modelado para reconectar con tu propia esencia… ¡te damos la bienvenida al Château des Pères! Esta insólita finca alberga además un restaurante gourmet, un bistró alegre donde se respira siempre buen ambiente: el Re-Père. Comida local y de temporada para saborear y compartir en torno a grandes mesas… ¡te sentirás como en casa! Un lugar perfecto para disfrutar de la naturaleza y el bienestar sin moderación: ¡nuestro oasis predilecto!

  • Dónde dormir:Domaine du Château des Pères
  • Y además: A 20 minutos, en dirección Rennes, para revisitar en modo arquitectura y arte: desde el mirador de Erwan y Ronan Bouroullec, en el río Vilaine, hasta las torres de George Maillols, justo al lado.

    2. Vida plácida junto al océano

    Lorient

    Para disfrutar de un fin de semana junto al mar, algo diferente, nada como Lorient. ¿Por qué? Por su conexión con el mar y su pasado viajero, que se respira por todas partes: en las galerías efímeras, las terrazas, la gastronomía… No te pierdas sus restaurantes, cuyos chefs han pasado por las mejores cocinas parisinas: Karantez, Sources, Gare aux Goûts. También imprescindible el paseo por la Base. Para un aperitivo diferente, un pequeño paseo en barco hasta el pequeño puerto de Locmiquélic, justo enfrente; o también puedes ir un poco más al sur, hasta la península de Gâvres: ¡el paraíso! Súbete a bordo del Key Largo, un barco ecológico que te llevará directamente a la isla de Groix: mar, sol, playa, olas… ¡deja volar tu espíritu explorador y marinero!

    • Dónde dormir: en el Aiden by Best Western, un hotel súper estiloso que te sumergirá en el universo de la Compagnie des Indes, con su ambiente bohemio y moderno.
    • Y además: dirígete a Larmor-Plage para tomar una copa frente al mar, en el Villa Margaret, por ejemplo.

    3. Cultivar el arte en plena ciudad

    Guingamp

    Patrimonio, arte contemporáneo, compras, fútbol… ¿alguna razón más para ir a Guingamp? Recorrer las calles de esta pequeña ciudad pintoresca, a 30 km de la costa de Granito Rosa, es como un viaje en el tiempo: desde la Edad Media hasta el siglo XXI. Destacan las casas con entramado de madera, la antigua cárcel monumental, reconvertida en centro de arte, y las esculturas contemporáneas que surgen por doquier en toda la ciudad. Después de un saludable almuerzo en el Be Good Inn, disfruta de la naturaleza a orillas del Trieux o compra los mejores artículos locales*

    • Dónde dormir:La Demeure, una mansión del siglo XVIII con una decoración y un ambiente tan animados como acogedores. Sidonie & Compagnie, un delicioso restaurante salón de té.
    • Y además: en el corazón de Bretaña, descubre las gargantas de Corong con sus míticas rocas y el precioso pueblo en miniatura de Loc-Envel. 

      * Cerveza artesanal Distoufer, cerámica Aux grès de l’eau, ropa Breizh Angel…


      4. En tierras oceánicas

      Daoulas

      A pocos kilómetros al sur de Brest hay un pequeño puerto enclavado en un precioso rincón de la rada: Daoulas. En esta población medieval edificada sobre el agua se pasa de un islote a otro: te enamorarás de sus bucólicas callejuelas, de los cursos de sus pequeños arroyos y de la belleza de sus casas de piedra. A partir de abril, descubre a pie la ciudad y sus monumentos con los paseos fotográficos organizados que te llevan por los jardines de la abadía, declarados de interés artístico, donde todos los años se celebra una gran exposición sobre las culturas del mundo. Daoulas es además un colectivo de creadores (pintores, ceramistas, etc.) activo todo el año, un mercado dominical muy apreciado, una bahía clasificada « Natura 2000″… Y, no muy lejos, en Logonna-Daoulas, un chiringuito muy animado en verano. Para comer, una apuesta segura es la Faïencerie, con espíritu locavore y bistronómico. ¡Una auténtica joya!

      • Dónde dormir:La Maison Chicorée nos encandila con su piscina, su enorme parque y su acceso al río.
      • Y además: aprovecha la ubicación ideal como puerta de entrada a la rada para pasear por el sendero y realizar distintas actividades acuáticas. ¿Qué tal para empezar una vuelta en paddle surf por el Mignonne?

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        Web Oficial de Turismo de Bretaña
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