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8 días en Bretaña: de Quimper a Josselin en familiacon Mamas Viajeras

8 días en Bretaña: de Quimper a Josselin en familia

Viajar en familia es maravilloso, pero supone adaptarse a los gustos de todos para que las vacaciones sean inolvidables. Johanna Saldón del blog mamasviajeras.com nos cuenta las etapas de su viaje en familia por Quimper y el corazón de Bretaña. 8 días intensos y llenos de emociones y diversión con sus tres hijos. Sigue sus consejos y descubre bonitos rincones para disfrutar con niños.

Sugerencia para
8 días

ITINERARIO

En Bretaña no hay que buscar la belleza. Está en todas partes. Si hay una región de Francia capaz de enamorarte cada día, es esta. Descubrí Bretaña hace dos años y disfruté tanto, que tenía claro que no tardaría en volver. Tierra de leyendas, de mar salvaje, de gastronomía deliciosa y pueblos medievales con calles perfectas, su punto fuerte no sale en las fotos. Lo mejor de Bretaña es lo que no se ve, pero se siente: su ritmo de vida y una paz indescriptible que te hace bajar revoluciones y olvidar las prisas de la vida. Un destino perfecto para ser feliz con mis hijos. Y lo he sido.

Quimper: la Bretaña que sueñas

Casas de entramados de colores, calles estrechas y empedradas, plazas con olor a crepes y una magnifica catedral. Quimper, la capital del departamento de Finistère, famosa por su cerámica, es una ciudad de dimensiones perfectas en la que es un lujo perderse por sus calles. Desprende la elegancia de los lugares que han sabido sacar partido a su pasado proyectándose hacia el futuro.

Quimper, «Kemper» en bretón, significa confluencia, ya que en la ciudad se juntan dos ríos: el Odet y el Steir.

Visitamos la ciudad antigua con un juego de pistas que regalan gratuitamente en la Oficina de Turismo. Sólo hay que ir y pedirlo y ya tienes a los niños ganados un par de horas. Se trata de ir descubriendo pistas en diferentes puntos de la ciudad. El recorrido pasa por muchos lugares imprescindibles como la catedral de Saint-Coretin, el Jardín de la Retraite o la plaza Au Beurre.

  • Dónde comer: Au Vieux Quimper. Una de las creperies más famosas de la ciudad. Sus galletes caseras son una delicia.
  • No te vayas sin probar los famosos macarons de “Les macarons de Philomene”. El edificio además es bonito e inconfundible: tiene una campesina de madera en su fachada.

Quimper al ritmo de las mareas

Quimper nos regaló un precioso día azul para recorrer en kayak el río Odet. Hacer deporte en familia es un plan que recomiendo en cualquier viaje. El recorrido comienza en la ciudad de Quimper y desemboca entre Bénodet y Sainte-Marine, dos localidades pesqueras muy acogedoras y con mucho encanto.

El relax que se disfruta durante el trayecto es sin duda lo mejor del plan. El silencio absoluto sólo alterado por el murmullo del agua cuando el remo entra y sale. Odet es un río precioso con varios meandros y muchos castillos que se ven desde el agua. Las mansiones y sus jardines nos hablan de los tiempos en los que las familias adineradas de Quimper construían sus residencias junto al agua. Poder disfrutarlos desde la canoa le añade mucho encanto al plan.

  • La ruta en kayak es de 16 kilómetros y dura 3 horas por lo que si los niños son pequeños recomiendo ir en kayak de dos o tres plazas junto a un adulto para que no se cansen tanto remando. Dónde alquilar un kayak : el Canoe Kayak Club de Quimper.
  • Esa tarde aprovechamos para tomar un helado y cenar en una terraza de Saint-Marine, un precioso puerto pesquero.

Stangala: el secreto mejor guardado de Quimper

Pero Bretaña no son sólo ciudades con calles empedradas y casas repletas de Hortensias. Uno de los puntos fuertes es su naturaleza. Y Stangala es quizá uno de sus grandes secretos. Esta curiosidad geológica es un paraíso para hacer una ruta de senderismo en familia. La naturaleza allí es inusual, desconocida y atípica y convierten esta zona en una joya forestal. El recorrido tiene senderos de distinta dificultad pero en general son fáciles para hacerlos con los niños.

  • Recomiendo llevar zapatos cómodos y agua. La ruta tiene una duración aproximada de dos horas que es lo que tardas en llegar hasta el río y volver.
  • Como recompensa a estos esfuerzos, recomiendo el restaurante Le Sistrot de Quimper. Bar, bodega y restaurante, su punto fuerte es la material prima con productos locales que hacen platos exquisitos.

Inspiradora

Es fácil entender por qué Gauguin se enamoró de Pont-Aven y decidió establecerse aquí.  Muchos escritores y pintores famosos llegaron a este lugar en el siglo XIX buscando inspiración. Tal y como le ocurrió a Gauguin, tú no podrás librarte de la magia atlántica que tiene la localidad. Cuenta con 14 molinos que se vertebran alrededor del río, que fue su motor económico durante años. La luz y la belleza de los paisajes hace que todo en Pont-Aven parezca un lienzo.

Por la tarde recorrimos Concarneau, un lugar que fascinará a los amantes de los pueblos costeros y amurallados. Su casco histórico se encuentra en una pequeña fortaleza conocida como Ville-Close. Dentro, la  Rue Vauban es su calle principal y está llena de tiendas de regalos y restaurantes. Nosotros no comimos allí pero sí disfrutamos mucho del recorrido por las murallas (el acceso es gratuito) tomamos un helado y compramos regalitos.

  • El Bois d’Amour está situado en las alturas de Pont-Aven. Este encantador paseo entre los árboles y el río Aven fue un importante lugar de inspiración para los pintores de Pont-Aven. Hoy en día es un lugar intemporal, que ofrece al caminante un bonito paseo a lo largo del río, a un paso del centro de la ciudad.
  • En Concarneau os recomiendo la Creperie Du Port de Plaisance. Situada en el puerto de la localidad, tiene galettes deliciosas a muy buenos precios

Locronan y Malestroit : el encanto de los pueblos más bellos de Francia

Locronan no parece un pueblo real. No hay tráfico, ni antenas, ni cableado eléctrico, ni semáforos. El centro de Locronan podría ser un decorado de una película porque sus casas y calles de piedra parecen sumidas en un letargo medieval. El pueblo es una joya de piedra y por eso ha entrado en la selecta lista de “pequeños pueblos con carácter». En las calles de Locronan hay muchas tiendas de antigüedades, galerías de arte  y pequeños negocios familiares que merece la pena descubrir.

Esta tarde visitamos también Malestroit. Conocido como «la perla del Oust», uno de los ríos principales de la región. Su centro histórico parece sacado de un cuento. Esta pequeña ciudad medieval, llena de vida y de color, está incluida también en la lista de “pequeños pueblos con carácter” y sin duda es una visita imprescindible.

  • Ese día tomamos un brunch delicioso en Odette Lunch and Brunch en Locronan. Sus tostas con salmón y huevos poché, sus tartas caseras y tortitas con chocolate son exquisitas. Súper recomendable.
  • En Malestroit cenamos en Le Corps de Garde y disfrutamos muchísimo con todo lo que probamos. Carnes y pescados deliciosos. Materia prima de calidad y presentaciones muy cuidadas. Tienen menú infantil.

Josselin: una parada obligada

Pero si viajas con niños a Bretaña una parada obligada es Josselin. Porque su castillo al borde del río es el decorado perfecto para que tus hijos se sientan en un cuento. Esta idílica estampa es quizá la imagen más famosa de la ciudad pero Josselin es mucho más. Su casco histórico lleno de casas de entramados de madera y su preciosa basílica son también imprescindibles.

Ese día vivimos uno de mis planes preferidos de todo el viaje: alquilamos un barco eléctrico para recorrer el río y disfrutar de las vistas de Josselin y su castillo desde el agua. Al pie del castillo, la empresa Ti War an Dour propone pequeños barcos eléctricos. No hace falta carnet ni conocimientos previos y el plan es relajante y divertido a partes iguales. Los niños se turnaban para coger a ratitos el volante. Estuvieron fascinados todo el recorrido.

  • Visitamos un lugar que nos sorprendió y emocionó a partes iguales. Fuimos al Museo Poéte Ferrailleur sin ninguna expectativa y nos encontramos con un universo mágico que hipnotiza y fascina a los niños.  Este lugar es un singular museo al aire libre que cuenta con más de 70 esculturas realizadas con material reciclado que cobran vida cuando los niños las activan. Apúntalo en tu ruta.
  • Picnic en le esclusa: un plan divertido y diferente es hacer un picnic junto a la esclusa de Beaufort. En Bretaña un picnic con quesos ricos, embutidos y mantequilla salada con pan francés es un plan diez. Allí tienen mesas y zonas habilitadas para picnic.

Las leyendas de Brocéliande

En Bretaña lo real y lo imaginario se funden y son casi parte de una misma cosa. Broceliande es una parada imprescindible en cualquier ruta por Bretaña en familia para sentir la magia que flota en este lugar lleno de castillos, bosques encantados y leyendas de hadas y duendes.

Nosotros comenzamos el día en la Puerta de los Secretos, un lugar que os recomiendo para motivar a los pequeños a descubrir todos los secretos del bosque.

Con sus 12.000 hectáreas, el bosque de Brocéliande es el más extenso de Bretaña. Nosotros alquilamos unas bicicletas eléctricas para hacer un recorrido de 18 kilómetros. El plan era ir recorriendo el bosque en bici y parando en los puntos más importantes que nos marcaron en un mapa. Es un recorrido lineal y no tiene pérdida. No os vayáis sin conocer la Tumba de Merlín y la fuente de la Eterna Juventud, que fue testigo del romance entre el hada Viviane y el mayor consejero del rey Arturo.

  • Dónde alquilar bicicletas :  Brocéliande Bike. Aquí también puedes comprar tus picnics. Esto es lo que hicimos para poder disfrutar del paseo.
  • Por la noche cenamos en Les Ateliers Gourmands. El restaurante se encuentra en la casa más antigua de Ploërmel (¡data del siglo XVI!). Antes de entrar, admire los «Marmousets», los pequeños personajes en la fachada.

La Gacilly y sus calles floridas

En la Gacilly parece que las agujas del reloj se mueven más despacio. Es un pequeño pueblo lleno de calles empedradas y flores y famoso mundialmente por el festival de fotografía, que tiene lugar allí cada año. Nos encantó recorrerlo y disfrutarlo, encontrando el arte en rincón, con esas fotografías tan sugerentes que parecían que formaban parte del entorno. Eran un todo.

Pero además, La Gacilly es un lugar donde se creó «Yves Rocher», un imperio cosmético, conocido por ser pionero en el uso moderno de ingredientes naturales en cosmética. Allí puedes visitar la maison Yves Rocher.

  • La Gacilly tiene muchas pequeñas tiendas de artesanos locales y estudios de arte. No dudes en callejear y disfrutar de comprar regalos originales.
  • Para comer elegimos una preciosa terraza junto al río y a la Maison Yves Rocher: Le Végétarium tiene una decoración preciosa, es como un jardín lleno de plantas y la comida está muy rica. Tienen menú infantil.

Nos gusta

  • Una de las grandes sorpresas de este viaje fue La Gacilly. En verano el Festival de Fotografía convierte cada calle en una galería de arte al aire libre. A su belleza de calles empedradas llenas de flores se une esta exposición que consigue un efecto que impacta: naturaleza y el arte se fusionan y son una misma cosa. Si a eso le sumas sus tiendas de artesanos y su entorno, te aseguro que es un lugar que no te dejará indiferente.

¿Dónde dormir?

Hotel Les Garennes
Para alojarnos elegimos un lugar con mucho encanto. Chateau Les Garennes es un castillo de 1890 renovado y convertido en  hotel de 4 estrellas. Su jacuzzi y piscinas exteriores rodeadas de un parque de 50 hectáreas son  un remanso de paz y un plan perfecto para cargar pilas y descansar.

14 Saint-Michel
14 St Michel es más que un alojamiento, es un lugar con alma. Uno de esos sitios en los que te sientes como en casa nada más llegar.  Sus desayunos de crepes caseros y pan recién hecho junto al jardín eran un lujo cada mañana.

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Mamas viajeras

Johanna Saldón ha trabajado toda su vida como reportera de viajes y de actualidad en programas de televisión. Creó el blog «Mamas viajeras», donde informa sobre ideas, planes, hoteles, escapadas y toda clase de ocurrencias para quienes quieran irse de vacaciones con los niños. «Escribir es mi pasión. Viajar es mi otra pasión. Mamas viajeras es la mezcla de ambas cosas. En mi particular  “ventana al mundo” intento contagiar mis ganas de salir, aprender y viajar en familia. Mi lema: El tiempo es igual para todos, la diferencia está en lo que hacemos con él.»

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