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©Auray|Marta Goikoetxea
Menhires, puertos y pueblos encantados9 días en Bretaña con Rojo Cangrejo

Menhires, puertos y pueblos encantados

Marta es una viajera que inspira y te sorprende a través de los posts de su blog rojocangrejo.com. Si la sigues, conocerás su forma de contarnos sus andanzas por el mundo y si no la conoces… te invitamos a que descubras su experiencia por Bretaña. Una ruta por el sur de Bretaña para viajeros que buscan compartir momentos inolvidables en pareja o entre amigos descubriendo un destino con carácter.

Sugerencia para
9 días

ITINERARIO

Bretaña. Una palabra, 3 sílabas que tan solo pronunciarlas te trasladan a un lugar mágico. Una región del noroeste francés llena de carácter, de tradiciones propias, de paisajes de ensueño y de una lengua ancestral. 9 días se quedan cortos para tanto que ver y degustar pero, te aseguro que serán 9 días que llenarán tu mente de recuerdos únicos. Recuerdos que te sacarán una sonrisa durante toda tu vida. El olor a mantequilla, a salitre del mar, te devolverán de un plumazo a esa zona del mundo de color verde y azul porque, Bretaña, se queda en el corazón de todo aquel que la visita.

Rochefort-en Terre: la magia de las flores

Quizás al leer Rochefort, la primera imagen que ha llegado a tu mente es un queso pero nada más lejos de la realidad. Rochefort-en-Terre no es famoso por su queso sino por lo pintoresco de sus casas y por ser el pueblo de las flores.

Te recomiendo dedicarle unas 2-3 horas, paseando, entrando a cada tienda de artesanos y tomándote algo tranquilamente en el café Breton, uno de los bares más antiguos de Europa, ¡está abierto desde 1818! Aquí puedes iniciarte en el ritual de la cerveza bretona y las galettes (crepes típicos bretones hechos con harina de trigo sarraceno).

¿Dónde dormir? Château Le Brossay en Redon es… no tengo palabras para describirlo, de película total. Si quieres trasladarte 200 o 300 años en el pasado y sentirte una princesa, este es el lugar que estás buscando.

La Gacilly – Malestroit: rincones fotográficos

La Gacilly es conocido mundialmente por dos razones: su festival de fotos anual y por ser la sede de la marca de cosméticos Yves Rocher. Si tienes la suerte de recorrer esta zona en junio, no puedes perderte este espectáculo visual fotográfico. Las fachadas se engalanan con fotos a tamaño gigante, creando una sensación única que pocas veces podrás vivir. En un par de horitas puedes ver el pueblo tranquilamente.

Tras llenar la tripa, ¿qué mejor plan que alquilar un barco por uno de los canales de Bretaña? Tranquilo, no necesitas tener ningún título para poder conducirlo. Tan solo tienes que manejar un timón de izquierda a derecha y dejarte guiar por el canal de Nantes a Brest. El entorno transmite mucha paz, es un lugar de esos con una atmósfera especial digno de un cuadro impresionista.

  • ¿Dónde comer? En el restaurante de Yves Rocher, Le Vegetarium. El restaurante transmite mucha calma, un rincón perfecto para desconectar del exterior y conectar con tu interior.
  • La empresa de alquiler de barcos se llama Bretagne Bateaux Bois en Malestroit (nosotros estuvimos unas 3 horas). Tras el paseo en barco, puedes dar una vuelta por el pueblo
  • ¿Dónde dormir? En Le 14 Saint Michel en Josselin, uno de los mejores lugares para descansar cuerpo y alma. Se trata de un pequeño hotel boutique regentado por una mujer majísima. Está céntrico, limpio y el desayuno es casero.

Josselin – Menhires de Monteneuf: regreso al pasado

Josselin es uno de los pueblos que más me gustó de los que visitamos en el sur de Bretaña. Lo tiene todo: un castillo de impresión, casas que parecen sacadas de un cuento infantil, un río calmado en el que darte un paseo en barca (por si te quedaste con las ganas), galettes en cada rincón, tiendas de artesanos… Puedes dedicar un día completo recorriendo el pueblo con tranquilidad y visitando el castillo.

Otro rincón no muy conocido que debes visitar sí o sí son los menhires de Monteneuf. Quizás sea tu primer contacto con el Neolítico en este viaje pero te aseguro que no será el último. Si te gusta la historia, y en concreto la Prehistoria, en Bretaña vas a disfrutar de lo lindo.

Como guinda a este día, te recomiendo mucho, mucho, mucho que te des un homenaje en el restaurante Maison Tiegezh. Se trata de un restaurante con 1 Estrella Michelin cuya comida te lanzará a las estrellas. ¡Te lo aseguro! Tiene un menú de 69€/persona + bebidas que está de chuparse los dedos. Si te gusta el buen comer y eres un foodie de corazón, Maison Tiegezh te hará inmensamente feliz. Las habitaciones y suites familiares de 4 estrellas invitan a relajarse.

Carnac: el origen pétreo de Bretaña

Carnac es un monumento megalítico compuesto por casi 3000 menhires dispuestos en filas que tienen una antigüedad de entre 7000 y 5000 años. La visita a Carnac la puedes realizar de diversas formas: a tu aire (ojo que hay bastante distancia entre unos menhires y otros); en bici o con visita guiada a pie o en tuk tuk.

Te recomiendo reservar una visita guiada porque la experiencia no tiene nada que ver entre hacerlo a tu aire o que alguien te traslade al Neolítico con sus palabras para entender el por qué de ese lugar, que te haga vivirlo y recordarlo para siempre.

 

  • ¿Dónde comer? Si quieres comer bien, uno de los restaurantes que tienes que probar es Itsasoa en el pueblo de Carnac. ¡Saldrás en una nube y con una sonrisa en la cara y el estómago!
  • ¿Dónde dormir? Con la tripa llena y el corazón contento, qué mejor que irse a descansar como una reina en el apartotel Villa Mané Lann. Está todo nuevo y con piscina climatizada, un lujo. El desayuno te lo dejan por la mañana en una cestita en recepción y lo saboreas en tu habitación con toda la calma.

Carnac y Auray: ostras y marineros

Carnac, a aparte de piedras, tiene un mar y unas playas increíbles. Si visitas esta zona en verano, sin duda dedica un día a tostarte bajo el sol y ponerte hasta arriba de ostras. ¡Sí, la zona de Carnac es conocida por estas delicias del mar!

No debes perderte el Sentier des Douaniers (GR34). Se trata de un paseo por el litoral salpicado de pequeñas calas de arena fina y agua turquesa. El sendero de aduaneros serpentea a lo largo de la costa bretona disfrutando de unas impresionantes vistas.

Para finalizar el día puedes acercarte en coche hasta el puerto de Saint-Goustan en Auray y cenar allí. El puerto parece sacado de una postal, como si se hubiese quedado anclado en el pasado, una estampa de marineros y comerciantes.

Port-Louis – Port de Doëlan: entre especias y sardinas

¿Te gustan las historias de marineros? ¿De expediciones por países desconocidos? ¿De aventuras en busca de nuevas especias? Entonces Port-Louis te encantará.El punto más destacado para visitar es la ciudadela y sus murallas, así como el Museo de la Compañía de Indias Orientales que se encuentra en su interior.

Si eres un apasionado de la vela, este es el lugar perfecto para alquilar un velero o dar alguna clase.

Y de puerto a puerto, tu siguiente parada será Doëlan y su precioso puerto marinero. Este es otro de los pueblos bretones que parece sacado de un cuadro impresionista. ¿No te parece?

  • ¿Dónde comer? Le B, en Lorient, propone una cocina elaborada con productos de mercado y provenientes de productores locales frente al mar. La Promenade, en Pont-Aven, lugar excepcional con preciosas vistas sobre el río Aven y una terraza protegida. Un lugar perfecto para relajarse.
  • ¿Dónde dormir? ¿Te gustaría alojarte en un rincón especial de la costa bretona? Ese lugar es Manoir Dalmore, un pequeño hotel muy cuco situado al lado de la playa en el que sentirás la magia de vivir junto al mar.

Armor Lux – sidrería Manoir des Kinkiz – Locronan

¿Sabías que las camisetas de rayas marineras son el atuendo típico bretón? Las realizan, una a una, en la empresa Armor-Lux, cerca de Quimper. Me encantó ver que no todo se hace en China/India y esta empresa apuesta por la producción local, fomentando el empleo y la economía de su región. ¡Chapeau!

Después de ponerte a la moda y vestirte como un marinero bretón, puedes probar otro de los productos típicos bretones, la sidra, en la sidrería Manoir des Kinkiz. Te recomiendo mucho esta visita. Podrás ver cada rincón de la sidrería de la mano de sus dueños y catar todas las sidras, un gustazo. No te vayas sin llevarte una botella de Pommeau, te va a encantar.

Para terminar el día, acércate hasta uno de los pueblos más bonitos de Bretaña: Locronan. No te costará encontrar las razones cuando camines a pie por la plaza central y admires sus maravillosas casas y su pozo.

 

  • ¿Dónde comer? Odette Lunch and brunch, un salón de té en un edifico antiguo en el corazón de Locronan. Un lugar ideal para recargar pilas antes de seguir tu ruta y descubrir hermosos pueblos bretones.
  • ¿Dónde dormir? Le Ginkgo, en el barrio de Locmaria en Quimper. El hotel se localiza en un entorno muy tranquilo, junto al río y con vistas a un jardín botánico.

Quimper

Nada más llegar contemplarás las dos torres de la catedral Saint-Corentin de Quimper, sobresaliendo sobre el horizonte de tejados de pizarra. Sube sí o sí a una de las torres para contemplar la ciudad desde el cielo, como la haría un pájaro.

Quimper es famosa por su cerámica pintada a mano, puedes visitar la fábrica HB-Henriot en el barrio de Locmaria o acercarte a la tienda que hay en la plaza Saint-Corentin, junto a la catedral.

Si te entra el hambre vora,  puedes acercarte hasta la Place au Beurre que, como su nombre indica, es famosa por la cantidad de creperías que encontrarás en ella. Como ves, en Bretaña la mantequilla es lo que en España el ajo, está hasta en la sopa.

  • ¿Dónde comer? Le Sistrot, en los diques de Quimper, la sidra suele acompañar los platos de la casa, la especialidad de este establecimiento que cuenta con unas cincuentas referencias.
  •  El museo departemental bretón es una etapa imprescindible para descubrir la historia de los trajes tradicionales bretones. Humildes camisas de lino, minuciosas bordados femeninas, cofias extravagantes, todo es magnífico.

La capilla de Sainte-Barbe

A 40 km de Lorient, El Faouët (el hayedo, en bretón), se encuentra en una región accidentada. El boscaje salpicado de aliagas está cincelado por un río rico en salmones y truchas. La capilla de Sainte-Barbe es perfecto para realizar un paseo y quemar el exceso de mantequilla acumulado en forma de michelín.

A pocos kilómetros, el valle del río Blavet ofrece un paisaje verde y frondoso repleto de capillas y fuentes. La más famosa es  la capilla de Saint-Gildas construida bajo una enorme roca. Te aconsejamos alquilar una bici en la boutique de l’écluse en Saint-Nicolas-des-Eaux para descubrir el valle al ritmo de pedaleo. 

  • ¿Dónde comer? La ultima parada obligatoria en Lorient es el restaurante Le Débonnaire. Gastronomía de lujo para terminar un viaje por todo lo alto.
  • ¿Dónde dormir? Nuestro último alojamiento fue una muy grata sorpresa, Le Manoir des éperviers. Una casa situada en Lorient que quita el hipo, tanto la casa como la piscina climatizada. ¿Quién no ha soñado con tener una casa así? Dios de mi vida y mi corazón.

Nos gusta

Una de las cosas que más me ha enamorado de Bretaña es el cariño con el que los bretones conservan sus tradiciones, su esencia, eso que todos los viajeros vamos buscando en cada viaje. Esto lo podrás contemplar en sus costumbres, su lenguaje, la manera en la que hacen la sidra, cómo salvaguardan con cariño la tradición textil o su amor por los productos autóctonos como las galletes y la mantequilla salada. Bretaña es auténtica, de eso no cabe duda

¿Dónde dormir?

Château Le Brossay
No tengo palabras para describirlo, de película total. Si quieres trasladarte 200 o 300 años en el pasado y sentirte una princesa, este es el lugar que estás buscando.

Le Brossay, 35660 Renac

 

Château Le Brossay

Manoir des éperviers
Una casa situada en Lorient que quita el hipo, tanto la casa como la piscina climatizada. ¿Quién no ha soñado con tener una casa así? Dios de mi vida y mi corazón.

1 Rue Pierre Mendes France, 56530 Quéven

 

Manoir des éperviers

Marta – Rojo Cangrejo

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