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8 vistas panorámicas inolvidables desde el GR®34 Un álbum de fotos de tamaño natural

8 vistas panorámicas inolvidables desde el GR®34

El GR®34, también llamado «sendero de los aduaneros», ofrece un recorrido inusual por el litoral bretón. Tanto si eres un senderista como un simple caminante, quedarás deslumbrado a lo largo de este GR elegido recientemente como el camino de Gran Recorrido preferido por los franceses. Es una ocasión única para capturar con el objetivo de tu cámara paisajes mágicos envueltos en la bruma del mar dignos de las postales más bonitas.

La punta de Pen-Hir: un viaje al fin del mundo

La península de Crozon ofrece a todos los senderistas un marco idílico con promontorios naturales, cabos escarpados, aguas turquesas… En el cabo de la Cabra, podrás disfrutar de una vista abierta al mar que se extiende en 180º desde la bahía de Douarnenez hasta la punta del Raz. Otro lugar con vistas panorámicas que no te puedes perder es la punta de Pen-Hir que presenta una sucesión de rocas llamadas el «Tas de pois» al pie del acantilado. ¡Selfie obligado!


Vista panorámica sobre la bahía de Morlaix desde la playa de Tahití

En este tramo del GR®34 preferido por los franceses, se abre una apacible vista sobre la bahía de Morlaix salpicada de islotes. Un circuito permite descubrir los tesoros de la península de Carantec, principalmente, la isla Callot a la que podrás acceder con marea baja. Desde la punta de Pen-al-Lann, en la playa de Tahití, podrás tomar las fotografías más bonitas de la isla Louët y del castillo de Taureau que podrían tocarse con la mano.



uLuces mágicas alrededor del faro de Ploumanac’h

¿Existe una luz semejante? La bien llamada costa de granito rosa despliega las siluetas mágicas de unas rocas que, al final del día, se iluminan con un bello color rosa cobre. Por los senderos de Ploumanac’h, frente a un ramillete de islas e islotes y en un recodo de caletas de arena fina, no podrás resistirte a la tentación de tomar fotos sin parar, pues el paisaje se convierte en un museo a cielo abierto.


La costa salvaje de Quiberon desde la playa de Port Blanc

Para un paseo revitalizante, ¡pon rumbo hacia la costa salvaje de Quiberon! En la playa de Port Blanc, el sublime arco moldeado por el océano, la punta del Percho a lo lejos y la silueta de un antiguo puesto de aduaneros ¡bien valen la pena! Para terminar este circuito de una decena de kilómetros, el pequeño puerto de Portivy es el lugar perfecto desde el cual podrás apreciar la puesta del sol sobre el océano.


El cabo Fréhel visto desde la playa l’Anse du Croc

Desde los acantilados del cabo Fréhel, podrás deleitarte con las vistas más bellas de Bretaña. Si paseas a lo largo de la costa de Goëlo hasta la fortaleza medieval de Fort La Latte, no olvides visitar el cabo Fréhel, pues es un punto de referencia imprescindible. Si llegas hasta el pie del faro y el día está despejado, podrás disfrutar de un panorama que se extiende desde El Cotentin y Jersey hasta Paimpol, ¡te quedarás sin aliento!



Dominando la playa de Portuais en el cabo de Erquy

Disfruta de los acantilados y playas vírgenes, de los aromas de las landas, del oleaje y el clamor de las aves: todos tus sentidos se despertarán. En los días de sol, el cabo de Erquy despliega todo su esplendor. No tendrás más que elegir entre una foto panorámica o un zoom sobre el brezal y las mariposas que pueblan las landas.

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