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Auberge du Menez - Saint-Rivoal

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Noémie Lefèvre

Los bares de pueblo que nos encantan en Bretaña

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Da gusto el mimo que ponen en los productos de temporada. También en su cálida bienvenida y en su cocina impactante. ¿Les hincamos el diente a estos bistrós con solera? La idea: alejarse de la ciudad y escaparse al campo bretón o a orillas del mar. ¡Estos bares de pueblo nos roban el corazón y nos gustan un montón!

De un vistazo

1. Chez Erwan en Rostrenen (22)

Un rincón para disfrutones

En Rostrenen, en pleno corazón de la Bretaña interior, Chez Erwan tiene ese ambiente de las grandes mesas familiares en el que uno se siente como en casa nada más entrar. Con su camiseta marinera roja y su aire canalla, Erwan Botrel, el chef que arrasa en redes con sus millones de visitas, ofrece una cocina bretona de lo más generosa. Auténtica. Sin artificios. Productos locales, carnes asadas al horno de leña, patatas doradas a la perfección… Huele a leña, a tierra y a largas sobremesas. En el comedor se siente la energía, la charla fluye y todo se comparte. Un local sencillo y acogedor, para disfrutar de la buena mesa y llevarse una sonrisa al marchar.

Chez Erwan

Dónde alojarse : Les Suites Fisel

2. Ana Ana – Plouasne (22)

La esencia rural reinventada

Soplan aires de frescura entre  Rennes  y  Bécherel. En el pueblo de Plouasne, un bar de lo más singular destaca por su creatividad: Ana Ana. Un soplo de aire fresco en toda regla. Diane-Claire y Emmanuelle elaboran una cocina local, de temporada y llena de vida. En el menú del día, la sorpresa cobra protagonismo: siempre es diferente, salvo la hamburguesa de los miércoles, que gusta a todo el mundo. En un local acogedor que nos pone de buen humor, atacamos unos buñuelos de bacalao, una tarta Tatin de verduras o un muslo de pollo a la parrilla, sin florituras. Un domingo al mes, repetimos la experiencia en formato brunch, al son de las campanas. ¡Todo un acierto!

Ana Ana

Dónde alojarse : La Maison Armoricaine gîtes et chambres d’hôtes

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3. Brasse Bouillon – Dol-de-Bretagne (35)

Emociones y sentimiento cocinados a fuego lento

En Dol-de-Bretagne, entre Saint-Malo y la bahía del Mont-Saint-Michel, Brasse Bouillon lo revoluciona todo: las almas, los platos y hasta las ideas. Aquí, Anthony cocina con ingredientes frescos. Apuesta por productos locales y de temporada, con carnes seleccionadas y despiezadas por él mismo. ¿El resultado? Sabores por los que se pierde hasta la compostura. La panceta de cerdo se deshace en la boca, y los platos de pescado y veganos son sencillamente brutales. La experiencia culmina tras el servicio, cuando el chef se acerca a las mesas para compartir una charla distendida con los comensales. Una cocina con alma y un encuentro para el recuerdo.

Brasse Bouillon

Dónde alojarse : Gîtes du Domaine du Sillon

4. Y’a Skiff à Ouessant (29)

¡Qué bien huele a mar!

En la isla de Ouessant, frente a la costa de Brest y Le Conquet, Y’a Skiff te propone una comida deliciosa. Productos seleccionados con mimo, una cocina con alma, una decoración vintage sofisticada y un lugar del que no querrías marcharte jamás. Desde los fogones, Séverine y Olivier van marchando los platos con pasión y dedicación: ostras, rillettes con sabor a mar, abadejo pescado con caña y fish & chips gourmet. Cuando hace buen tiempo, nos acomodamos en la terraza y arreglamos el mundo bañados por la brisa marina. ¿Adivina quién acaba de perder el barco de vuelta 😉?

Y’a Skiff

Dónde alojarse :

5. Glaz en Pont-Croix (29)

Colores y aromas que enamoran

¡Venga! Todos rumbo a la bahía de Audierne, en Finistère, allí donde termina la Bretaña. Glaz es ese rincón con estilo que te atrapa, te sorprende y te conquista. En un local decorado con ese famoso azul verdoso magnético, Emeline y Tanios han creado un espacio gastronómico moderno y lleno de vida. El plato nos cuenta una bonita historia entre el Mediterráneo y Bretaña, donde las influencias libanesas, italianas y locales se fusionan a pedir de boca. ¿Y tema vinos? Una selección natural y cuidada, para elegir tú mismo en la bodega. Vida, inspiración y una terraza para los días de sol. Sin duda, merece la pena visitarlo.

Glaz

Dónde alojarse :

6. Le Petit Raout en La Trinité-sur-Mer (56)

Maridaje ideal: del vino al postre final

Imagina a tres amigos que ponen en los platos todo lo que les apasiona: productos locales, generosas raciones y cero complicaciones. Instálalos en el puerto de La Trinité-sur-Mer, junto a Carnac, en la bahía de Quiberon. ¡Y listo! Ya tenemos un picoteo para chuparnos los dedos. A la hora del almuerzo, el menú varía según lo que ofrezca el mercado, pero siempre con un denominador común: ¡rico, rico! Como su muslo de pato que se deshace en la boca, con el toque justo de sabor. Por la noche, nos tomamos nuestro tiempo y disfrutamos compartiendo. Está esa famosa mousse de chocolate templada, de la que todo el mundo habla en los muelles y que no te puedes perder. ¿Y los domingos por la noche? Un plato único y un ambiente acogedor para hacer más llevadero el lunes. Sencillo y auténtico. ¡Te esperamos!

Le Petit Raout

Dónde alojarse :

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